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En un país tan pobre como Mali, donde mueren un 20% de los niños menores de cinco años, la cultura se perfila como algo más que una pequeña ayuda. "El hecho cultural está tan incorporado en el ADN de las sociedades que es imposible no tenerlo en cuenta. Allí cualquier boda, bautizo o celebración ellos cantan, bailan y disfrutan -cuenta Juan Merín, director de Voces-. Además hay cada vez más personas en países como Mali, Burkina Faso o Senegal que viven gracias a la cultura", hecho constatable teniendo en cuenta que en Mali, por ejemplo, la cultura aporta más dinero anual que otros sectores como la agricultura.

Conscientes de ello, desde Voces, que ya tienen experiencia en este tipo de labores, apuestan por impartir clases musicales a jóvenes del país africano. "Es importante que los chicos de Mali sigan formándose y vivan la experiencia de un concierto como el de Palma con 3.000 o 4.000 personas y con un público exigente", explica Merín. "Jarabedepalo ayudó a los chicos a interpretar las canciones desde un punto de vista más profesional, lo que sirvió para que Tchi Dewn modificaran ligeramente su propuesta modernizándola pero sin perder sus raíces", dice.

CONSTRUCCIÓN DE UNA ALDEA PARA LA CULTURA Y LA EDUCACIÓN EN KALABÁN-CORO, BAMAKO (MALI)

Con el dinero recaudado se ha ayudado a la construcción de una Aldea para la Cultura y la Educación en Kalabán-Coro, Bamako (Malí) con la finalidad de incorporar a la educación secundaria a adolescentes (12 – 16 años) que han abandonado el sistema educativo y que no tienen la formación adecuada para su inserción sociolaboral.

Se atenderá a aproximadamente 50 alumnos y alumnas por clase . Se contará con profesorado local expertos en las materias convencionales del curriculum oficial de Mali y en materias artísticas tales como la música, cine, teatro, danza y artes plásticas.